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«Basta que me prohiban algo…»

He oído esa frase mucho estos días. Parece que vivimos rodeados de rebeldes que ya encontraron una causa, el COVID-19. En realidad somos tan rebeldes?, nos rebelamos tanto contra la norma?, tanto nos cuesta seguir unas pautas?…

Pues en realidad no. Pensemos la cantidad de cosas que nos prohíben hacer y que aceptamos: paramos cuando el semáforo está en rojo, nos ponemos en fila para comprar la entrada para el cine, no fumamos en lugares públicos cerrados…etc.

Puede que alguno piense que es por miedo a que incumplir la norma provoque caer en una ilegalidad y eso está penado por la ley,es decir, no realizamos la conducta por miedo a las consecuencias. Pero de verdad guardas la cola en el súper por miedo a que te multe «la policía de los supermercados»? o es más bien por educación y seguir una norma no escrita que es «guardar el turno». Apostaría por lo segundo.

Hay un término en psicología que se conoce como «norma subjetiva», está dentro de la Teoría de la Acción Planificada(TAP) y tiene que ver con la presión social percibida para realizar o no una conducta. Esa presión podemos percibirla directamente como sería el caso de aquellas personas que valoran si la conducta a realizar, p.e. quedarse en casa durante el periodo de cuarentena, es lo que se debe realizar o aquellas que valoran las creencias normativas de los demás para tomar una decisión. También puede influir la motivación que tengamos para acomodarnos y «no complicarnos la vida».

Ser animales sociales es lo que trae aparejado, incluso aquella persona que por elección propia decidió irse a una cueva y vivir aislado del mundo, lo hizo porque pensó que era mejor esa conducta que seguir viviendo en una sociedad que no coincidía con su forma de ver la vida, el entorno probablemente influyó en esa toma de decisiones.

En realidad todos necesitamos socializar, salir a la calle, respirar, hacer deporte, tomar un café con los amigos, pasear….pero en estos momentos hay algo que está por encima de todo eso, la supervivencia. Este COVID-19 sólo ha demostrado lo frágil y vulnerables que es nuestra sociedad. El pragmatismo en estos momentos se hace necesario en lugar de darnos golpes en el pecho emulando a James Dean en «Rebelde sin causa«. Cumplamos las normas, seamos prácticos #quedateencasa.

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