Runnorexia. A vueltas con las adicciones y las etiquetas.

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En una sociedad de la información como la actual es importante mantener un punto de vista crítico e incluso escéptico cuando se leen según que cosas. Hace unas semanas oía por primera vez el término “runnorexia“, me llegó a través mi perfil de Facebook y decidí leer el artículo aunque me imaginaba lo que podía encontrarme (al final del post dejo el enlace).

“He tenido pacientes que por consumir drogas han dejado el sexo o la comida. Hay pacientes que por ir al gimnasio dejan de ver a su familia o de acudir a su trabajo.” afirmaba Eduardo Carreño (psicólogo y especialista en conductas adictivas),”El 18% de las personas que practican ejercicio físico de forma rutinaria pueden considerarse adictas, aunque probablemente ellas lo desconozcan.” era otra de las afirmaciones que aparecían en el artículo y cuya fuente era una tesis doctoral   “Adicción al deporte: estandarización de la escala de detección SAS” realizada por Virginia Antolín. No tengo las herramientas ni la formación,aunque estamos en ello, para rebatir estas afirmaciones y alguna otra que aparecen en el texto, pero como runner aficionado,y por lo que veo “adicto”, intentaré dar mi opnión.

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DSM-5_bookEmpezaré aclarando una cosa desde mi punto de vista muy importante: el manual DSM-5 (última edición del “Vademecum” de los profesionales de la psicología y psiquiatria) SÓLO incluye dentro de la categoría “Trastornos no relacionados a sustancias” al juego patológico o ludopatía con un nuevo rótulo: “Trastorno por juego de apuestas”.No se lee por ningún lado el término “runnorexia” ni nada que se le parezca.

Sería simplista pensar que porque no aparece en ese manual no existe,pero tampoco se debe pensar que porque hayan algunos estudios, informes o especialistas que hablen de una “nueva” epidemia y le pongan una etiqueta… “habemus patología“. Es más, no sé el trabajo que supone escribir un libro, redactar una tesis o darle el punto adecuado al “bacalao al pil pil” para que sea considerado el mejor hecho en España,pero seguro que si analizamos,según los criterios sobre los que navega el artículo ya citado, las conductas de las personas que son capaces de hacerlo, quizás nos sorprendemos con que son aplicables afirmaciones análogas a las que hemos extraído en la presentación de este post.

La búsqueda de lo que nos resulta placentero forma parte de nuestra herencia como especie y una de las capacidades que nos diferencia de otros animales. El repetir un plato delicioso, ver una películas 5 veces, ser abonado de tu equipo de fútbol preferido y seguirlo por medio mundo pueden proporcionarnos ese estado de satisfacción que buscamos y no tiene que convertirse en adicción.

Intentaré explicarlo con un recuerdo denaranjas mi infancia que me viene a la cabeza: En el barrio donde pasé casi toda mi vida había un chico que apodaban “el naranja”. Era raro el día que al cruzarte con él no tenía este cítrico entre las manos dando buena cuenta. Es bastante obvio lo de su apodo, pero por eso ¿era un adicto a las naranjas?…No, simplemente le GUSTABAN las naranjas y disfrutaba consumiéndolas.Nada más!!!

El naranja“, los deportistas con los que me cruzo cuando subo a echar unos km en Las Peras, el científico que está escribiendo su tesis doctoral o el gamer que ha pasado la última fase del Call of Duty no pueden ser etiquetados tan a la ligera.

Si uno de los criterios para evaluar si uno padece de Runnorexia es que,y cito: “…por ir al gimnasio dejan de ver a su familia o de acudir al trabajo…”, he de confesar que si mis compañeros de fatigas “traileras” me proponen una salida de 24km por algún paraje de Tenerife, y por otro lado tengo la posibilidad de acudir a una “jartada” en casa de mi suegro que quiere fardar de nueva barbacoa…..yo lo tengo claro, Y tú? Cualquier elección no será motivada por una adicción necesariamente, sino probablemente por lo que te suponga un placer en ese momento.

*Nota:Yo iría a entrenar y luego me “jartaría:D

**Nota: Llega la ‘runnorexia’ Pablo Zariquiegui (publicado en asturias24)

2 thoughts on “Runnorexia. A vueltas con las adicciones y las etiquetas.

  1. Existe y doy fe.
    Mi ex novio tiene 37 años, y además de runnorexia ,tiene una preocupante adicción al whattsapp y a un estúpido juego de internet al que juega desde hace una década diariamente. Lo malo es que ello provoca malestar a todos los de su alrededor menos a él.
    Sus conversaciones versaban sólo sobre correr y atletismo. No sabía hablar de otra cosa. Bueno sí, de futbol, de tías buenas y de coches.
    Lo dejaba todo, TODO, por ir a correr. Hacía lo que fuese por correr.
    Lo primero en su escala de valores era correr. Luego los demás.
    En su único favor sólo puedo decir que al trabajo nunca falló por correr.
    Correr es su droga, su novia, y su familia. Los demás son accesorios en su pequeño mundo de gominola que depende enteramente de sus rodillas.
    Es de veras una adicción cuando se convierte en algo que haces cuando no deberías.
    Ahora tengo una pareja normal sin estar corriendo y/o pegado al móvil todo el día, y no veas qué diferencia…. No veas lo mal que lo pasaba yo viendo al inmaduro que tenía al lado… Francamente muy mal y sufrí mucho, y él lo sabía, y no hacía nada al respecto.
    Porque si no lo ves un problema del manual DSVM (el cual por cierto pronto tendrá que reconocer la adicción a internet y a dispositivos móviles como tal), al menos sí una profunda inmadurez, cuando por sistema llegas tarde a todas partes menos a las carreras y cuando te interesa más estar corriendo que pasar la tarde con tu novia que está malita, una de dos, o pasas millas de la novia o es que tienes un problema con lo de correr, amén de menos sensibilidad que un higo chumbo.
    No veas el descanso que me he llevado. Al chico lo quería, pero tela, tela, tenerte que ver en segundo no, cuarto y quinto plano por culpa de unas adicciones revientarelaciones, que ya digo desde aquí, las tiene muy arraigadas y para él no son adicciones, por tanto le van a impedir construir la relación íntima duradera que sorprendentemente desea tener (y luego descuidar).

    Una pena, cuando el propio afectado no se da cuenta del calibre de su afección.

    • Hola Mari!
      Gracias por compartir tu experiencia con nosotros. La verdad es que mi intención con el post era dar mi punto de vista sobre lo rápido que en la psicología y psiquiatría se crean etiquetas, las cuales gracias a la fuerza de las redes sociales e internet se propagan a gran velocidad por todo el mundo. Como estudiante de psicología es un tema que me parece muy interesante sobre todo cuando oyes y lees que a lo mejor lo peor que se le puede poner a una persona afectada por algún problema psicológico es una etiqueta.
      Sobre el tema de la runnorexia y tu antigua pareja, sólo puedo ser pragmático y decirte que me alegro que ahora estés con alguien afín a ti.
      Un saludo,
      Carlos Torres

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