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Todo se arregla con una pastilla,o no?.

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No podemos evitarlo, a todos  nos gustan los atajos y cuando tienen que ver con temas de salud,más. Sufrir algún tipo de patología durante nuestra vida es normal y todos somos conscientes de que «esas cosas pasan»,pero lo que es más difícil que aceptemos es el tiempo que llevará recuperarnos de la misma.

Hace unos meses,mientras conducía hacia mi casa después de correr unos kms,escuchaba en la radio una entrevista a Allen Frances autor del libro «¿Somos todos enfermos mentales?«. Este psiquiatra plantea que nuestra sociedad va camino de convertirse en adicta a las pastillas y creo que no le falta razón.

ImprimirEste doctor no es cualquier iluminado, fue uno de los redactores del DSM IV, manual y guía de consulta para la mayoría de psiquiatras y psicólogos. Entiende Allen Frances que en muchas ocasiones las diagnosis y tratamiento de ciertas enfermedades mentales se deben principalmente a intereses económicos de grandes corporaciones farmaceúticas. Depresión,esquizofrenia,trastorno bipolar,hiperactividad….tómese esta pastilla y verá como mejora. No es que el medicamento no funcione o sea un placebo (cosa que en ocasiones ocurre),sino que poner la etiqueta de tal o cual enfermedad y empezar a tratar con fármacos al paciente se ha convertido en un proceso casi automático.

Y si lleváramos ese punto de vista a otros contextos fuera de lo mental?.Seguro que si nos ponemos a pensar no nos cuesta mucho recordar a alguien que ante la menor molestia muscular recurre a antiinflamatorios, al deportista que después de cada entrenamiento ingiere vitaminas,aminoácidos,etc como si fueran M&M’s o el estudiante que recurre a estimulantes para afrontar el próximo examen. A lo mejor la persona que sufre de molestias musculares sólo las padece porque no duerme en la postura adecuada, el deportista modificando su dieta lograría las vitaminas y complementos que necesita y que ahora busca a través de pastillas, y el estudiante si planificara mejor sus horas de estudio tampoco necesitaría de ayudas externas. Pero claro,todas estas soluciones llevan procesos más largos para conseguir los resultados que buscamos con las «píldoras mágicas».

descargaNo podemos pasar por alto que vivimos en una sociedad del «aquí y ahora», pero quizás con la salud es preferible no buscar atajos.No sé si la influencia de las farmaceúticas y sus campañas de publicidad es tan grande como para volvernos adictos a sus productos, o somos nosotros los que por esa búsqueda rápida de soluciones a nuestras dolencias hemos creado  a ese monstruo de hacer dinero «¿Qué fue primero?,¿el huevo o la gallina?».

 

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