¿Cómo desayunar para tener un día productivo?

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Que el desayuno es muy importante a la hora de empezar la actividad del día no es ningún descubrimiento, pero muchas personas no le dedican el tiempo que requiere, no consumen los nutrientes adecuados o la cantidad aconsejada de estos para llevar una dieta equilibrada. He de decir que durante mucho tiempo yo era de los que salía de casa sin desayunar o haciéndolo a la prisa, y comiendo lo primero que encontraba por en medio…

Según especialistas en nutrición, el desayuno debe significar el 25% del aporte calórico necesario a lo largo de un día normal. Esto significa: para un hombre de mediana edad y con un peso de 70-80 kgs (unas 625 cal/día de un total de 2.500 cal/día); para una mujer también de mediana edad y con un peso de 60-75 kgs (unas 540 cal/día de un total de 2.150 cal/día).
Estas cantidades sería lo aconsejable para una actividad física ligera, pero ¿sirve para todo el mundo? Desde mi punto de vista, depende. Suelo dedicar todas las mañanas un mínimo de 1:30 de ejercicio físico moderado-intenso y aunque es cierto que siempre tomo algo antes y después de entrenar no creo que cumpla con el 25%.La razón, prefiero consumir un poco menos antes de hacer el ejercicio y después compensarlo comiendo algo más justo al terminar de entrenar (como un 2º desayuno, pero sin exagerar).
El Ministerio de Sanidad y Consumo lleva desde hace unos años realizando campañas de sensibilización e información sobre hábitos saludables. En todas se hace especial hincapié en la importancia del desayuno, ya que se ha encontrado una importante relación entre “saltarse” el desayuno, practicar el “picoteo” entre horas y la obesidad.
Un desayuno “tipo” podría ser el que se muestra a continuación:
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Pero como siempre recordamos en ConsiguetuMeta, debemos ser flexibles y adaptarnos. Por ejemplo; aunque sea aconsejable tomar un lácteo, si tu cuerpo no lo tolera a la hora del desayuno, busca alternativas. Lo importante es que el desayuno te sirva para arrancar el día con vitalidad y energía, no que suponga malestar e incomodidad hasta que el cuerpo asimile ese alimento que te sienta tan mal.
No quiero terminar sin hacer referencia a algo necesario, muy saludable y que aconsejo convertir en un ritual diario nada más levantarse de la cama (también al acostarse), ingerir un vaso de agua. Por la mañana: nos mantiene hidratados, reduce la acidez e incluso favorece la regulación del tránsito intestinal. Por la noche: ayuda a los riñones a limpiar de toxinas el organismo, evita infartos, derrames cerebrales y calambres en las piernas.
“Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo.”-Refranero popular-

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