Cambio de hábitos: conviértelo en algo definitivo.

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Desde hace unos años se ha llegado a la conclusión que si queremos cambiar nuestros “malos hábitos” con respecto a la salud, debemos de abordarlo desde diferentes frentes. Esto quiere decir que si p.e. padecemos de sobrepeso, no basta con acudir a un nutricionista o endocrino, si queremos que los cambios sean profundos y definitivos es necesaria una forma de trabajo multidisciplinar donde se aborden al mismo tiempo aspectos como dieta, ejercicio , pensamientos y creencias.

Vaya por delante que si te has propuesto acabar con el sobrepeso, bajar tu nivel de colesterol o regular tu hipertensión, lo primero que debes hacer es acudir a tu médico y expresarle tus intenciones, él es el que mejor puede valorar el alcance de tu problema  y orientarte.
Ahora bien, desde ConsiguetuMeta intentamos aportar información que te pueda servir como referencia de cómo se podría tratar este cambio que has decidido llevar a cabo.

Resulta muy complicado modificar las creencias de las personas aunque sean erróneas y lograr un cambio, pero en ocasiones variando la conducta se consigue.

Muchos psicólogos tratan de abordar este tipo de cuestiones a través de lo que se conoce como Terapia Cognitivo-Conductual. La aplicación de esta técnica en temas relacionados con la salud, como los que ya hemos mencionado, buscaría mejorar los hábitos alimenticios (qué, dónde, cuándo, y cómo comer) y aumentar los niveles de ejercicio físico. La TCC nos proporciona instrumentos que permiten vencer las barreras que evitan que cumplamos con estos objetivos.
Para tener éxito con esta técnica, el especialista debe investigar la motivación del paciente para ingresar a un programa de reducción de peso, colesterol u otro tipo de patología que afecta a su salud, y su disposición para llevarlo a cabo.
Un aspecto que tampoco se debe de perder de vista es el apoyo social y familiar para lograr las metas a conseguir y, sobre todo, el mantenimiento de los cambios positivos que se logren.

169_1PostUtilizaremos una patología como la obesidad para ilustrar algunas características que se deben abordar con las TCC:

-Automonitoreo:
Registro por escrito, diario y detallado de la ingestión de alimentos y las circunstancias bajo las que ocurrió. Proporcionará información esencial para seleccionar y llevar a cabo estrategias de intervención. También ayuda a la identificación de las influencias que provienen del entorno y cómo pueden llegar a afectar al mantenimiento de los nuevos hábitos que se adquieran.

-Control del estímulo:
Evitar la exposición a situaciones que inducen a comer en exceso. Por ejemplo, enseñar a separar las comidas de otras actividades (ver televisión, arreglar asuntos de negocios o de otra índole mientras se ingieren alimentos, etc.) para que se sea consciente del acto de comer sin distracciones.

-Flexibilidad en el programa de alimentación:
El ofrecer dietas rígidas es actualmente poco recomendable. Se favorecerán opciones de alimentación balanceadas y flexibles.

-Reestructuración del pensamiento:
Se utiliza para reconocer sentimientos y pensamientos de autoderrota, ayudando a identificar actitudes relacionadas con expectativas excesivamente optimistas y poco realistas sobre el peso e imagen corporal.

-Relaciones interpersonales y manejo del estrés.
Se utiliza para enfrentarse con éxito a desencadenantes específicos de episodios de alimentación excesiva y desarrollar estrategias para la resolución de problemas tales como la meditación y las terapias de relajación. También incluye el apoyo pactado con familiares y amigos para evitar situaciones de riesgo.

-Recompensas.
Pueden ser usadas como estímulo una vez que se ha logrado algún objetivo. Una recompensa efectiva es algún objeto o situación sencilla que se pueda desear y que se compagine con la obtención de la meta.

-Cambios de actitud al comer.
Comer menos sin sentirse privado de los alimentos.Un cambio importante es comer y masticar lentamente para permitir que las señales de saciedad se produzcan y lleven su mensaje al cerebro. Otra medida consiste en comer anticipadamente bastantes vegetales para que exista sensación de saciedad o utilizar platos más pequeños para que las porciones moderadas no luzcan insignificantes.

-Prevención de recaídas.
La incorporación de estas técnicas conductuales en el tratamiento de la obesidad ha contribuido a que problemas tan frecuentes como el abandono de los tratamientos, el no cumplimiento adecuado de las dietas y ejercicio físico o la ausencia de mantenimiento de las pérdidas de peso obtenidas, hayan mejorado notablemente. Sin embargo, debido a que la terapia no cura la obesidad, el esfuerzo actual va encaminado a la prevención secundaria de la recuperación del peso perdido.

Hemos tomado la obesidad como ejemplo de la forma en que se utilizan estas técnicas conductuales, pero es algo aplicable a otros muchos aspectos de nuestras vidas.

Por último, recordar que…“Cualquier cambio, incluso un cambio para mejor, siempre va acompañado de inconvenientes y molestias.”- Arnold Bennett.

*Fuente consultada:“Psicología y la obesidad”(Verónica Vázquez Velásquez, Juan Carlos López Alvarenga-Revista de Endocrinología y Nutrición Vol. 9, No. 2).

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