post

Una «epidemia silenciosa”, la Hipercolesterolemia.

162_Post
Cuando en cualquier estudio, informe o tratado se habla de una enfermedad en términos de epidemia, la cosa se pone bastante seria. La hipercolesterolemia (nivel de colesterol elevado en la sangre) no es una patología en sí misma, pero si es un indicador que en ocasiones se muestra como consecuencia de padecer una enfermedad y en otras como parte de la causa, con una especial incidencia en los países más desarrollados. Pero ¿cómo es posible que con toda la información que se tiene, las campañas gubernamentales que intentan concienciar al ciudadano de la práctica de hábitos saludables y productos de toda clase que permiten complementar la dieta para mejorar los niveles de colesterol… el porcentaje de personas que padecen este desajuste metabólico sigue aumentando?….

Como canario que soy, no es agradable descubrir que la comunidad donde nací y vivo es la primera de España en niveles altos de colesterol. Concretamente, un estudio reciente (2013) presentado por la Sociedad Canaria de Cardiología y LGS Análisis y del que dejamos un enlace, muestra que de un total de 17.640 analíticas, el 57%  de las  personas  analizadas  padecían  colesterol alto. Pero tampoco es que la distancia con el resto del país sea muy grande. De hecho un estudio a nivel nacional  muestra una tasa media de hipercolesterolemia del 50.5% y que pueden ver con más detalle aquí.

A nivel mundial los datos no difieren mucho respecto a países de igual o superior nivel socioeconómico, incluso llegan a ser peores, como en EEUU:”Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), más de 98 millones de adultos estadounidenses tienen niveles de colesterol de 200 mg/dl o más. “

162_2PostSi tenemos el colesterol alto o queremos prevenir cualquier desajuste futuro sólo debemos acudir a nuestro médico que nos dará las pautas adecuadas, pero… ¿por qué no realizamos dicha visita? o en caso de hacerla ¿Por qué nos cuesta tanto seguir las indicaciones del médico?
Estudios realizados por especialistas en psicología en el campo de la sanidad ha indicado que parte de esta forma de proceder, tan alejada de lo racional en algunas ocasiones, se ve influenciada por creencias que a lo largo de nuestra vida vamos interiorizando y que pueden provocar este tipo de “conductas de riesgo“. Dos de estas creencias son:

Optimismo irrealista: Una visión excesivamente positiva del futuro “ayuda” a que las conductas preventivas como chequeos periódicos, visitas a especialistas médicos, cambio de hábitos etc. se pospongan repetidamente, ya que el futuro es de color rosa, todo va a salir bien.

Ilusión de invulnerabilidad: Ideas del tipo: a mí no me va a tocar, eso le pasa a los demás, etc. son ejemplos de esta creencia. Se asocia especialmente con enfermedades como la que nos ocupa (hipercolesterolemia), ya que las percibimos fuertemente dependientes del estilo de vida y las conductas saludables, creyendo de este modo que podemos tener el control sobre ellas.

Tener en cuenta estos aspectos relacionados con la forma en la que los seres humanos afrontamos  la enfermedad podría ayudar a reducir esos porcentajes de los que hablamos al principio de este post y que por desgracia siguen creciendo año tras año.
Desde CONSIGUEtuMETA pensamos que ante este tipo de “asesinos silenciosos” lo mejor que podemos hacer es llevar a cabo las conductas de prevención recomendadas por los especialistas.

La salud no lo es todo pero sin ella, todo lo demás es nada.”- Schopenhauer.

*Fuentes:Revista española de cardiología; LGS Análisis; “Catástrofes y ayuda de emergencia: estrategias de evaluación, prevención y tratamiento editado por César San Juan Guillén.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *