7 mitos sobre el tabaco.

Mito1:
Fumar un cigarrillo relaja y alivia el estrés.
Realidad:
El tabaco no tiene propiedades relajantes puesto que es un estimulante. La aparente sensación de “alivio” que se siente al fumar un cigarrillo se debe a la supresión de los síntomas de abstinencia producidos por la falta de nicotina en el cerebro.

Mito2:
Los cigarrillos bajos en nicotina no hacen daño, no son cancerígenos
Realidad:
Aunque los cigarrillos bajos en nicotina y alquitrán son menos nocivos, se suelen fumar en mayor cantidad para conseguir la misma concentración de nicotina en sangre, con lo cual se anulan sus ventajas y los riesgos se asemejan a los de los cigarrillos normales.

Mito3:
El tabaco contamina, pero más los coches y las fábricas, así que si podemos ser víctimas de la contaminación ambiental ¿por qué preocuparnos?
Realidad:
No hay que olvidar que el tabaco está presente en una tercera parte de todos los cánceres diagnosticados, un porcentaje suficientemente importante como para tener en cuenta sus riesgos.

Mito4:
Yo no dependo del tabaco, puedo dejar de fumar cuando quiera.
Realidad:
La dependencia del tabaco es difícil de cortar y para dejar de fumar hay que tomárselo muy en serio.

Mito5:
Cuando se deja de fumar se pasa muy mal, es peor el remedio que la enfermedad.
Realidad:
Es cierto que al principio, cuando se deja el tabaco, la dependencia a la nicotina provoca malestar, pero se trata de una sensación temporal. En cambio, los beneficios son muy evidentes e importantes y aparecen a los pocos días de abandonar el consumo.

Mito6:
Si se deja de fumar, se engorda siempre.
Realidad:
Este mito es utilizado con frecuencia para no dejar de fumar. Es cierto que fumar conlleva un gasto calórico por sí mismo, y tras el abandono del tabaco puede producirse aumento de peso.
La ansiedad por el síndrome de abstinencia, el “picoteo” entre horas y la mejora del gusto y del olfato al dejar de fumar contribuyen al aumento de peso. Una alimentación adecuada y ejercicio moderado pueden ser de ayuda y existen además técnicas de tipo psicológico o farmacológico que son eficaces para este problema.

Mito7:
Dejar de fumar es casi imposible.
Realidad:
Dejar de fumar tiene sus dificultades, como ocurre con cualquier otra adicción, pero es posible. En la actualidad se dispone de una amplia gama de tratamientos farmacológicos y psicológicos que ayudan a dejar de fumar

Fuente:Guía de Drogas del Ministerio de Sanidad y Consumo (Secretaría General de Sanidad)

Y quisiéramos terminar con un poco de humor del gran Groucho Marx-“¿Dejar de fumar? ¡facilisimo! lo he dejado miles de veces.”-