En la toma de decisiones el corazón no tiene nada que ver.

Los seres humanos nos pasamos todo el día tomando decisiones:¿Cojo el abrigo porque creo q va a llover o lo dejo?;¿Qué restaurante elijo para esa cena tan importante del Viernes?;¿Me compro unas zapatillas de deporte nuevas o aguanto con las que tengo un mes más?.

Ante este carrusel contínuo que sufrimos día sí y día también,nuestros antepasados fueron desarrollando a lo largo de su evolución como especie mecanismos adecuados para llevar a cabo este tipo de procesos intelectuales del más alto nivel,aunque a veces dudemos de esa capacidad en algunos de nuestros iguales…y no miro a nadie 😉

Plantearnos una meta forma también parte de un proceso de decisión,ya que cuando caminamos hacia ella,estamos dejando a un lado otras metas posibles.

Lo normal es que cuando tenemos que decidir algo ponemos en una balanza las cosas a favor y en contra,luego realizamos la acción resultado de esa decisión.Pero no es todo tan sencillo….
No siempre somos tan racionales y usamos la "vía fría",como la llaman algunos,para decidir.Por el contrario,hay una "vía caliente" donde aspectos como la satisfacción de alguna necesidad puede pasar por encima de cualquier visión racional de la toma de decisiones.Esa copa de más que luego te pasó factura en forma de jaqueca,ese día que preferistes ir a la playa en lugar de preparar  el último parcial,esos 20 euros que gastastes y sabías que no podías.
Cuando nos dejamos llevar por esta  "versión" de la toma de decisiones,las ejecutamos de una forma más rápida y sencilla,recurriendo a nuestra experiencia pasada en situaciones similares como forma de proceder.

El tono afectivo (alegría,tristeza,etc),variables como la motivación,expectativas… y el contexto también forman parte del proceso.Sin olvidar de la interpretación que hacemos de la situación en la que nos encontramos en el momento de tomar la decisión.Es muy difícil negarse a seguir de fiesta cuando se está en un bar rodeado de amigos…Un estado de ánimo positivo nos hace tener una estimación más favorable acerca de los resultados de nuestras decisiones, y también intensifica lo negativo de una posible pérdida.

Pero,es la "vía rápida" la mejor forma de tomar decisiones.Desde mi punto de vista,depende…Pienso que lo mejor es la adaptación.Hay situaciones que requieren una racionalización de todos los apectos que forman parte de la decisión a tomar,pero esto no debe llevarnos más tiempo del necesario,porque corremos el riesgo de que cuando hayamos decidido una opción esta ya no sea la más óptima para nosotros.Por otro lado,se podría hacer eterno el día si tuviéramos que racionalizar hasta la elección diaria de la corbata.

Nota:Numerosos estudios apuntan a que es el sistema límbico el que controla la expresión de nuestras emociones.