Una salidita y luego medio de serrano-manchego-tomate.

13901567_10209983824534931_8536995436557690908_nSiempre he sido de los que tienen pocos amigos y  unos cuantos conocidos. A pesar de mis 43 años sigo siendo un tímido que mira al suelo cuando se cruza con gente que no conoce. Pero ocurre a veces que te encuentras con alguien en el otro extremo de tu forma de ser, un fenómeno de las relaciones públicas que convierte las mañanas de entreno en silencio en una suerte de nombres, presentaciones y saludos…

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Que no se apague el brillo.

 

ilusion

El otro día tenía la suerte de encontrarme con una persona con la que cada vez que hablo siempre aprendo algo.

Tuvimos ese tipo de conversación donde hablas de todo y de nada, pero después de despedirse me puse a pensar en una cosa que me había contado… Continuar leyendo

Mi compañero de entreno: “el viejillo”.

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Y para nada es algo peyorativo lo de viejillo. Es muy canario referirse a esas personas que ya pasados los setenta años irradian una energía que hace que los veas como alguien cercano, como de la familia. En su rostro suelen reflejar un serenidad del que ha pasado por todo y ha visto de casi todo, comprende que muchas cosas no las va a entender y lo asume, ya no tiene edad, tiempo,ni ganas para buscar el porqué de las cosas que pasan. “Vive y deja vivir” suele ser su lema.

Soy una persona tímida, pero mis padres me enseñaron que hay que ser educado y cuando te saludan debes de devolver el saludo. Así empezó todo con el viejillo… Continuar leyendo